jueves, 6 de octubre de 2011

Te llevo para que me lleves

 Mis ojos parecían perpetuos, clavados en el remolino que estaba provocando en el vaso, con la ayuda del palito de plástico transparente y finito que trae el café de máquina expendedora. Nos vi mezclados, en un paseo; caminaríamos, tal vez el viaje en un micro, iríamos a la playa, a cualquier lado. Detuve mi mano, el remolino comenzaba a detenerse, y antes que dejara de hacerlo; arrimé el vaso a mi boca, cerré los ojos como quién disfruta de un buen masaje, tomé un sorbo de café, y me alegre de que estuviéramos juntos…

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Actuaba como un ser civilizado, como un animal actúa bajo sus instintos. Casi no lo pudo controlar, hubiese sido perfecta la fusión de ambas fuerzas. Anhela repetir la función, sin el casi.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Había una vez plata.

   Resulta que tienen un hijo maleducado y una vez por mes le dan plata para conformarlo. El pibe con la guita en la mano se gasta todo en caramelos; le satisface, aunque luego tiene un gran dolor de panza. Los padres no solo sufren la incorformidad de su hijo, sino que también se ven afectados por una perfecta migraña. 
Al mes siguiente todo se vuelve a repetir. Es la historia de una familia tipo en el país de las dádivas.
 
Leonardo Meyre

jueves, 11 de agosto de 2011

Migaja

Empecé a escribir, frené. La cruz en el margen superior derecho de la pantalla estaba tan buena que no me pude resistir. No deseo guardar los cambios porque nada cambió, o sí; expectante y participando no puedo narrar. Tampoco relatar como en un partido de fútbol; el relator nunca está en la cancha corriendo, solo ve y escucha, nos cuenta a los que estamos como él – fuera de la cancha – lo que está pasando. Si estamos escuchando la radio, el relator nos guía para que imaginemos la jugada, le damos nuestro toque artístico y soñamos en que va a ser un gol cuando la pelota recién acaba de pasar el medio campo. En la TV escuchamos al relator, a veces estamos de acuerdo, otras veces querríamos callarlo. No necesitamos imaginar, lo estamos viendo. Los jugadores nos brindan un espectáculo, son ellos que están creando. Una vez más estamos quietos, comiendo fútbol y está bárbaro, mejor aún si gana tu equipo. Pero esta noche está bárbara, no estoy viendo fútbol, no estoy quieto y podría crear mil cosas. Podría contarte una historia; narrar o relatar. En un primer momento no me salía, abandoné el proyecto. No lo retomé, lo volví a empezar y te lo estoy cantando, ¿lo vés?

Soy un relator mudo que, se llena de tu voz, si estás asociando cada una de las letras como te enseñaron de chico. Escuchá tu voz, me estás leyendo y tu voz está sonando. Lo pensás y ya es tarde, estoy adentro tuyo y ves que sigo estando; en tu voz, leyéndome te estás describiendo, estás notando que mi mudez toma forma en voz. No podes parar, seguís leyendo. ¿Te escuchás?  

Y te iba a contar una historia desde un principio pero no pude arrancar, y eso es bueno, porque me estás leyendo, es tu voz la que te cuenta, no soy yo. Se transforma en tu historia, con tus subjetividades y tus elecciones, con tus juicios y tus valores. No quiero eso; mi historia está brillante y ardiente como cuando el sol pega contra el aluminio, y aunque no es fuego un poco quema, y no está mal. Ahí estás, leyendo entre líneas una migaja de mi historia, que brilla y arde, por suerte de un sol estático que permanece encendido, porque ella y yo - protagonistas de esta historia - lo podemos mantener o apagar. Vos leyendo, un ombligo que quiere observar, escuchar un relato, y relator egoísta ojalá otro día te convide una migaja. Mientras tanto, vos y tu voz siguen sonando hasta aquí.

lunes, 23 de mayo de 2011

Un día, un suicidio y la verdad te la cuento más tarde

Un transporte viejo como el Ferrocarril, se vuelve escenario real de múltiples usos y costumbres que la gente le suele atribuir en su pasaje por el mismo; leer el diario, un libro, una revista, escuchar música, hablar por celular, dormir, comer, observar a los demás pasajeros, tratar de identificar lo extraño de ellos, discutir por un lugar, comprar lo que los vendedoras ambulantes venden, utilizar una estación como punto de encuentro, viajar con la bici en el furgón, meterse en el vagón de pasajeros atropellando a todos con la bicicleta o - en el caso más trágico para algunos y más inoportuno y molesto para otros -, usar el tren como medio para suicidarse.

Manuel Bin Laden fue durante 15 años portero de un edificio ubicado en Av. De los Incas 1518. Su principal tarea era recibir a las personas que se acercaban al lugar al igual que la correspondencia de los habitantes del edificio. En sus largos años como portero pudo conocer a muchos de los residentes que vivían en este edificio de 16 pisos. Manuel siempre estaba sentado en la mesa de entrada, conocía los pasos de cada uno de los que atravesaban ese edificio, sabía que todos los días el señor Robles; ex juez de la corte suprema de justicia, partía hacia el trabajo bien temprano y su mujer, la señora Estela Robles, salía todos los días antes del mediodía para pasear a su Caniche Toy macho que con un ladrido histérico lo recibía a Manuel cada vez que él se detenía a conversar con su dueña. Manuel trabajaba todo el día hasta la noche, cuando el hombre de seguridad llegaba para hacerle el relevo. Estos últimos meses se lo veía más callado, con poca energía debido a su enfermedad o por alguna otra razón que lo perturbaba, que le cortaba el habla. Manuel tenía 65 años, era argentino, vivía con su mujer y sus dos hijos, era flaco, bajito de estatura, su cabello era corto y negro, le gustaba saber sobre la vida de las personas, en su trabajo solía estar vestido con su sweater gris habitual, camisa a rayas bajo el sweater y pantalones cargo llenos de historias; dentro de sus bolsillos debió haber guardado las 2 cartas que dejó en diferentes lugares antes de partir esa mañana para no volver.

Hace 2 días atrás los medios de comunicación documentaban la muerte del portero y avisaban a los pasajeros que la línea del tren San Martín permanecería interrumpida hasta el día siguiente. Manuel había sido atropellado por el tren pasadas las 22 horas aproximadamente, en un paso a nivel cerca de la estación devoto. El horario coincide con el regreso de Manuel a su casa al finalizar la jornada laboral. La noticia impactó tanto a familiares como a los habitantes del edificio ya que hacía meses que Manuel venía tratando su enfermedad y los últimos resultados marcaban una leve mejora. El hecho al parecer no tenía explicación; todos en el barrio apreciaban a Manuel, incluso los porteros de los edificios vecinos recibieron con mucho dolor la noticia, su familia siempre lo había acompañado en su lucha contra el cáncer de hígado que lo había sorprendido años atrás.

Manuel había decidido quitarse la vida, fue su elección, no había otra explicación para darle al asunto hasta que las cartas, las 2 cartas que dejó antes de morir, abrieron un panorama diferente al que todos conocían o, pensaban conocer. Una de las cartas fue a parar al garaje de la casa de su hermano menor Pedro (casa donde los hermanos vivieron su infancia), la otra la colocó dentro de la mesita de luz de su esposa, con quien compartía la cama. La primera de estas la había tirado por abajo del portón de madera carcomido por la humedad y los años pasados, en los que solía jugar al fútbol contra aquel portón que esta vez, hacía de buzón de una verdad escrita en papel que lo tenía aún más enfermo que el mismo cáncer; el arrepentimiento, la vergüenza por ser descubierto, el riesgo que corría su familia y la necesidad de limpiar su conciencia cubierta de mentiras y secretos, formaban parte de lo que este escrito vendría a contar.

La carta se remontaba al trabajo de Manuel dentro del edificio, a los primeros años en que conoció a Estela Robles, a la relación amorosa que ellos tenían cuando el señor Robles no estaba en casa, a los días difíciles junto a su esposa, a las interminables horas de trabajo, a la falta de comunicación con su familia, al deseo de vivir otra vida, de trabajar cerca de su casa, de ver a sus hijos crecer, de dejar de ser “el tipo que está en la puerta” que te recibe antes que nadie, el que no te conoce pero te sonríe diciéndote: “buenos días, buenas tardes, buenas noches”, a la insoportable conciencia de saberse engañando a su esposa, a la costumbre de seguir haciéndolo, al peligro de ser descubierto, a los aprietes del señor Robles para que renunciara porque sino mataría a sus hijos y familiares, a la golpiza que le dieron los matones que el señor Robles le envió cuándo salió del trabajo y Manuel disfrazó de un robo en la estación, a la necesidad de seguir trabajando para mantener a su familia y al punto de no soportar más todo esto y despedirse a su modo; poco tiene que ver esta carta con la otra que dejó a su esposa e hijos pidiendo perdón y diciendo que no pudo soportar la enfermedad, que no quería que lo vieran sufrir en agonía y no olvido decir lo mucho que los amaba y lo feliz que lo habían hecho esos años en que todo andaba bien, que abandonaba este mundo para verlos en el cielo, porque Manuel creía en el cielo y en el infierno. 

Leonardo Meyre
(trabajo práctico para taller III, escritura periodística y creativa.)

jueves, 19 de mayo de 2011

Ficticios, y personajes

Tp de taller III Gráfica periodística y escritura creativa...


fsoc Uba, ciencias de la comunicación.
2011
Leonardo Meyre

(este video no hubiese existido sin la ayuda de Juli que banca mi insoportable obsesión y mi mania por los detalles más pelotudos que solo yo puedo tener...)

lunes, 9 de mayo de 2011

Principio de una novela...


Fin de año sentado en el asiento a mi derecha, en un bolso, en el baúl, flotando en el tanque de combustible que marca media carga, que se consume y se va rindiendo, se pierde gratamente en el camino; fin de año no quiere más, fatigado espera su reemplazo.

No había necesidad de estar despierto pero lo estaba, él podría haber ocupado mi puesto. Hace tiempo que prefiero ser quien lo alcance a ese lugar. Asumiendo el destino, sin tener real conocimiento de cómo y cuándo, un film clásico puede presumir: mostrarle mi experiencia, secuencial y proyectada, hacia el día que no espero y ambos sabemos nos alcanzará. Un año difícil - no por menos exitoso – quedaba impregnado en cada centímetro de pavimento que rozando el caucho contra la superficie plana del suelo, imprimía cada día de mi vida en los 386 kilómetros recorridos. Conocidos y amados coinciden en la intención de viajar, representan diferentes textos impresos en el pavimento de aquella ruta que nos transporta tecnológicamente hacia delante, en el tiempo. Invenciones maravillosas que permiten desplazarnos como el viento que baja por la montaña y dobla justo cuando hay que doblar, para no perder la forma, preso de un influjo natural, dentro de todo el entramado artificial que combina el pasado que no se detiene, se renueva, poniéndose más viejo, intentos de simplificarnos la respiración. Todo lo que sucede en estos tiempos es pura intención, siempre todo será pura intención para mí.

Tengo entendido que existen momentos de exilio personal, regidos por un recetario imaginario que dicta cada uno de nuestros pasos a seguir. No hacía más que completar la oración que el imperceptible papel limitaba. Mi acción, el film, mi actuación que dura mientras mantenga la espalda derecha y siga inclinando el rostro; de lados ambiguos, reconoce los hechos. Ojos abiertos, atento. El viaje latente dejaba de serlo para transformarse en otro pensamiento, una nueva forma de encarar la vida. Así es como de alguna manera debe ser, o tan solo es. Podría detenerme a reflexionar por qué acepto esta imposición, sería muy hipócrita no reconocer la elección; la voz que imagino, mía, asiento con gusto su rol, discurso que habita en mis viajes. Me largo a andar, no corro, transito ideas, esperanzas que ocupan casilleros vacíos. 

Ahí estaba una vez más, kilómetro 382 doblando a la izquierda tomando el camino indicado, ansioso de completar el viaje, apagar el motor, tocar el pasto con los pies, escuchar nada o las olas, la orilla del mar, las piedras, el sol al amanecer, atardecer, nuevamente el día, los pinos, la sombra de los pinos, el aroma a eucalipto que llena mis pulmones de energía; las piedras y el viento,  la sal en mis manos, en el pelo, rozando el aire, también  en mi boca, y las horas que no dejan de ser mías. Llegué.

Leonardo Meyre
Trabajo práctico para Taller III, Fsoc UBA, ciencias de la comunicación.
2011



lunes, 4 de abril de 2011

"MIÉRCOLES DE VUELTA" MI NUEVO PROGRAMA DE RADIO...

Vuelvo en forma de voz... 
De vos, espero que me escuches, que te prendas, que te copes y participes. ya pasó el tiempo y nunca es tarde para volvernos a escuchar.. ¿No te parece??

daaaaaleee... comunicate, comuniquémonos..si es lo que más me gusta...

"Miécoles de vuelta", algo bueno te puede pasar...
de 19 a 20 por FM La Colectiva 102.5
escuchanos en internet:    www.lacolectiva.com.ar

si te perdiste el programa emitido en vivo los miércoles, la RADIO repite siempre el último programa  emitido los días martes de 17 a 18.

martes, 21 de diciembre de 2010

-2x




Corto final de Taller de Expresión II, Cátedra Angeleri.
UBA, Facultad de ciencias sociales, Ciencias de la comunicación.

espero que disfruten este posteo, realmente trabajamos muchísimo para que este corto salga bien. Quizá al verlo uno se queda con la sensación de decir: ¡ah, esto era!.. pero sinceramente hacer este trabajo y tratar de que quede bien presentado es una tarea más que difícil, por eso estoy orgulloso de que haya salido como salió.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

El oficio de un hombre, habla de él y no de su arte

Eran figuras retóricas que simbolizaban una construcción arquitectónica antigua,  romántica. Las columnas transparentes simulaban realidad, qué más confiable que el verosímil de lo real, lo común, algo que rompe con los parámetros de lo posible. Esa ruptura, ese quiebre incapaz de sostener el nuevo verosímil implicaba que si las columnas eran transparentes - algo fuera de lo cotidiano – los cimientos jamás podrían ser tenidos en cuenta, si desde lo figural de las columnas, lo obtuso de la percepción recaía en la literalidad de aquellas figuras.

Así fue que el arquitecto - por cierto desordenado, impulsivo y  ansioso -  ordenó construir un edificio en el medio del mar, lugar donde las columnas trasparentes tan cercanas a él, se mezclaban entre las olas reales, literales y violentas que se carcomían el material que recubría las paredes. Entre tanta inconstancia;  ¿creerían que hubo obreros entre todo esto?... No, no los hubo, sólo él.

 Los planos presentes entre imágenes, no escaparon del pensamiento del arquitecto. Todo iba bien mientras él pudiese distinguir lo transparente de las columnas entre las gotas de sal que se escurrían en ropas sencillas y personales, jamás vistas en alguna tienda cercana al puerto.

El arquitecto, tenso e imprudente no prohibía la visita de cualquiera a su edificio, pero a su vez, eran contados con los dedos de una mano las personas que podían acceder a su arte…

Una noche, no tardó en llegar la orden de que el edificio - la obra más preciada del arquitecto - debía ser demolido. La orden, la fastidiosa y angustiante orden había sido relevada por un gran artista, un hombre capaz de levantar una torre infinita con columnas transparentes; el arquitecto mismo, sin intención de proceder, tuvo que aceptar la crueldad de destruir poco a poco lo que había cargado en su corazón.

De esta historia no se conoce su fin, sólo sabemos que el arquitecto cobarde en su labor, tenía la responsabilidad de derribar y derribarse a si mismo. En esa ciudad llena de valientes, un hombre cobarde no podía vivir de sus verosímiles personales… Algunos sostienen que rabioso intentó golpear las paredes con una masa; en su intento pasó de largo las paredes transparentes no pudiendo derribar el edificio. Otros dicen que el arquitecto no soportó ver su obra desmedrada y decidió escaparse a otra ciudad, donde construir otro edificio. Una joven que al pasar se interesó por conocer más sobre esta historia, dijo que era capaz de anunciar el final de este relato; pero prefirió dejar la incógnita surtiéndose entre las olas. Del arquitecto no se supo más, sólo algunos verosímiles de su fin se pasean por esta ciudad inconclusa, invisible y transparente; lejana a la gran obra de aquel arquitecto.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Dramatismo cero

En mis manos esa carpeta 3 solapas marrón con elástico, llena de papeles; mi intención: buscar la libreta del CBC para ir certificar el analítico. Al igual que un día soleado, temprano por la mañana cuando uno decide salir y al volver, la lluvia nos sorprende sin paraguas ni piloto.
Y lo maravilloso de las sorpresas es que, nunca sabemos nada de ellas y sin embargo cuando aparecen impactan para bien o para mal, apoderándose de nuestros sentidos por unos instantes. Algunas de ellas sorpresas infinitas, reales o casi imaginarias; otras finitas y acotadas, tajantes y peligrosas. ¡Sorpresa!
Al final de la carpeta estaban los papeles…
Momento en que los sentidos casi desvanecidos hicieron un recorrido hacia atrás, otorgándole materialidad al discurso. Pensé en algo, un objeto, algo palpable que me pueda transmitir un solo motivo para conservarlo todo nuevamente en esa carpeta. Y de repente no se me ocurrió nada. Nada se había apoderado de mí y con una sonrisa sin cómplices ni testigos utilicé mi par de herramientas - esas que universalmente son las más viejas en la historia de la humanidad - y, aunque traté de darle dramatismo a la situación, Nada estaba en mí y nada no me hizo ni dudar. Fueros los últimos segundos que le dediqué a ese recuerdo, y ahora ya Nada no existe y no hay evidencias de su paso por mi vida.

miércoles, 14 de julio de 2010

Me adentré en delirante; buscándole sentido a la imaginación...

miércoles, 5 de mayo de 2010

Visitantes de mis Polvorones, los invito a que escuchen mi primer programa de Radio en Fm.. (aclaro porque "Sábado Inglés" sólo se escuchaba por internet)

"Condenados al Gatuperio", PRIMER VIERNES DE JUNIO DE 21 A 22 HS POR FM IDENTIDAD: 92.1..  

pueden escucharnos por internet en:




Condenados al Aire
Conducción: Leonardo Meyre
Co-conducción: Daniela Baldanza
Deportes: sebastian Monjó
Espectáculos: Solange Chaud


¿Ustedes pensaron qué se iban a salvar??

ellas eligen cuando sonar y suenan bien...

Cada nueva historia trae su canción, como el cuadro trae su marco para colgar... Y no cualquier marco. Uno, uno en particular.
Aquella noche sonaba "Sisters" de Divididos, y su tiempo comenzaba a correr. Una melodía suave, imposible de olvidar. Y fue su tiempo y no el tiempo, porque cada historia trae su letra, sus acordes y sus tiempos... Y cuando el sonido se acabe, en la lista de reproducción se asomará una nueva canción, junto a sus letras y tiempos, una nueva historia habrá de comenzar. Pero no voy a precipitarme, está sonando "Sisters" y yo, estoy comenzando a tararearla...


 

viernes, 2 de abril de 2010

De enemigos y guerra Fría de dos

Es posible que hayas pasado por acá en busca de algo, raro. Cuándo fue qué pensaste que conocías todo por dentro. Todo fuera de foco, subjetivo; un placer que sólo vos elegiste gozar. Qué extraño espiar en esas condiciones, como un juego de detectives en busca de pruebas, noticias, novedades. Y la pista, la famosa pista era pestañar más lento, pausado, cauteloso; sencillo. Los bebes: ellos recién nacidos lo aprenden fácilmente.

Todo tan transparente aquí dio miedo tocar, arrimar, jugar. Se trataba de jugar a los soldaditos, esos jovencitos cargados de armas para lastimar, para herir. Resistiendo a quién debemos llamar el “Enemigo”, ese que no dudará en cortarnos uno a uno los brazos y, no poder abrazar; ese capaz de cortarnos las piernas, no avanzar, cortarnos la lengua y las orejas, ese valiente que te puede arrancar los ojos sólo por celos, ese valiente que quiere triunfar, que vive en guerra con la transparencia, con esa peligrosa transparencia que no puede ser real, porque nadie creería que un sentimiento así fuera real. Y todos estos supuestos, todo un prototipo de “enemigo”, siempre es más sencillo describir la peor parte.

Hubo un tiempo en que el débil enemigo resbaló, golpeó su rostro contra el suelo, no quiso combatir. Por alguna razón nunca quiso combatir y la batalla que nunca tuvo un comienzo encontró un fin, un desenlace opaco, anunciado. “Sus armas transparentes enturbiaron en aquel fin sin comienzo, fue la guerra fría de dos”. Y la transparencia se perdió en ese pestañar nervioso, violento, brutal (y no por brutal instintivo). La batalla conoció a su vencedor, el triunfo: el anunciado triunfo en esa guerra unipersonal lo tuviste vos.
El enemigo que nunca supo su condición, el enemigo no tuvo un espacio, el enemigo sólo tuvo un espacio en esa guerra, cumplió su papel; enemigo. Ese que no sabe matar está destinado a morir.

"Y en estas últimas líneas no vas a encontrar más que transparencias de quién prefiere pestañar pausado para guardar en cada parpadeo la imagen junto con los sonidos y la expresión"


Quién no sabe ser enemigo suele firmar la paz desde un comienzo. Quién no sabe ser enemigo suele estar cargados de armas, miles de armas para combatir, para matar. Pero como antes mencioné: quién no sabe matar está destinado a morir. Cuando el enemigo muere es de valiente vencedor afrontar la matanza, cumplir con el rol de vencedor y si está muerto enterrarlo para que descanse en paz; pero nunca, nunca jamás enterrarlo herido. Quién está herido aún puede volver a vivir, y la sana cura sólo lo salvará. La transparencia del suave parpadeo es la guía para conocer el procedimiento; jugar, tomar posición y ser soldadito.

L.M

jueves, 18 de febrero de 2010

El gaucho Martín Fierro/ XIII

 

Dios formó lindas las flores,
delicadas como son,
le dio toda perfeción
y cuanto él era capaz,
pero al hombre le dio más
cuando le dio el corazón.

Le dio claridá a la luz,
juerza en su carrera al viento,
le dio vida y movimiento
dende la águila al gusano,
pero más le dio al cristiano
al darle el entendimiento.

Y aunque a las aves les dio,
con otras cosas que inoro,
esos piquitos como oro
y un plumaje como tabla,
le dio al hombre más tesoro
al darle una lengua que habla.

domingo, 14 de febrero de 2010

Arde, la Elegancia no dice nada; Arde

El tablero desconocido espera las fichas que posan sobre la mesa. Los dados presos de un cálculo autoritario, jerarquizado. Flor de estrella que todos conocen; en el medio, al costado y en la frente. El poder atropella la identidad. Nacen múltiples espejos de fuego que entre brazas dibujan esas caras raras que imitan ser algo distinto. Y vos que aprendiste a mirar detrás del espejo, donde el fuego no logra quemar tus pestañas húmedas de un tiempo atrás. Y entre todo esto sobreviven las ganas de seguir siendo lo que pocos se atreven a conocer. Dichosos aquellos que pueden hacerlo.

Carnaval carioca por todas partes, estando en el baile aprendiste a bailar. Sonreís bebiendo y bebes pocas sonrisas. “Cuando la comparsa está de fiesta los bailarines no quieren pensar, olvidan todo alrededor y sólo disfrutan, viven el momento”. Es de locos querer reflexionar entre los sonidos y los colores; incluso se puede bailar mejor. Pero tú ya lo sabes: el Poder atropella, convulsiona con su elegancia y todo es tan maravilloso que; alcanzarlo es más importante que conocerlo.

Metiendo la mano en el bolsillo izquierdo de la camisa de cuero; cuero marcado por las llamas del espejo, encuentras el Poder. El Poder… ese Poder ser vos mismo te vuelve único.

martes, 9 de febrero de 2010

Ser la ola que impacta en la roca, como a mi más me gusta. En cada gota de sal una esperanza. Ni cambio ni evolución. Podría recorrer mi cara; volver a salpicar, dejarla mover hasta que seque. Poder ver como seca y desaparece, esperar la próxima ola, ahí cuando todo comienza de nuevo...




martes, 8 de diciembre de 2009

¡El suceso más importante de hoy es ir a jugar al fútbol con mis amigos!
No es tan sencillo, dije: voy a ir a jugar al fútbol con mis amigos...


Y el significado de un Amigo es tan difícil de comprender que la oración se torna compleja. Creo que estas lineas son imposibles de interpretar. Aquí la "muerte del autor", jamas podrán comprender lo que ni yo puedo expresar con mis propias palabras.

jueves, 26 de noviembre de 2009

¿Quién es el más pistola en nuestra Argentina?

Nos están matando, HOY en la Argentina nos están matando. Y no es el pendejo de 16 años el que mata con un revolver. Nos están matando de Arriba, desde lo alto, ellos, los representantes, los dueños del Poder, dueños de nuestras vidas. Ya no se sabe cuándo es el final. Difícil es entre toda esta confusión poder ver quién dispara con un revolver y quién te mata con una decisión, con un negocio multimillonario.

Y cómo duele, cómo nos duele nuestro país. Nos duele tanto que creemos que hay que bajar la edad de la imputabilidad. Ahora sí que pensamos en soluciones. “Hay que encerrar al pendejo que mata para que deje de matar”… y quizá no nos maten más. Seguro que nos van a dejar de disparar, porque nadie quiere caer preso a los 14, ellos, los “Chorros” prefieren caer presos a los 16…

Y cuando bajen la edad de la imputabilidad nos van a seguir matando y, verán que nada cambió en este país. Y van a seguir cayendo balas al aire, como en navidad y año nuevo. Balas sin dueños, balas perdidas que matan sin motivo alguno. Vienen de arriba, siempre esas balas vienen de arriba e impactan contra los pobres cuerpos de nuestra sociedad. Y es paradójico; en las fiestas la gente festeja, las familias se juntan y los teléfonos suenan y suenan sin parar. Y a las 12 algunos inconcientes cargan sus armas para hacer ruido, para que el gatillo golpee la bala y se dispare.


En esta sociedad, solemos señalar con el dedo índice al hijo de puta que afana y pega un tiro por nada y, no podemos reconocer a esos verdaderos y entusiastas dirigentes, gobernantes, que se encargan de disparar al vacio todo el año, para festejar sus triunfos, sus negocios escandalosos.


Qué difícil está todo en nuestra sociedad que lo más fácil es matarnos entre nosotros. Y desde que nacemos nos cargan el Arma para hacer justicia, que injusticia que nos enseñen a matar, que injusticia que nos maten de Arriba y con Balas huérfanas”


L.M